Luego de la violenta aparición del coronavirus (COVID-19) el mundo ha transitado de tener certezas de cómo enfrentar esta pandemia (cuarentenas y restricciones a la libertad), a pasar a un irremediable “ensayo-error” en vista que no hay receta única para combatir a este poderoso enemigo “sin armas” que mata a diario a cientos de personas. Más de 5 millones de contagiados y cerca de 350 mil muertes hablan por sí solas.

El coronavirus es el mayor reto para el mundo desde la Segunda Guerra Mundial, según las Naciones Unidas. Y las medidas para combatirlo traerán la peor recesión económica desde la Gran Depresión, anticipó el Fondo Monetario Internacional. En este contexto, pareciera ser que el mundo demanda soluciones integradas y globales, pero en la práctica estamos lejos de eso.

No se trata sólo del cierre de fronteras y las críticas que intercambian potencias como Estados Unidos y China. Hay, además, una evidente falta de coordinación política global ante el avance del virus.

El liderazgo es la clave o pude ser el gran drama en caso de que no aparezca, a la hora de levantar a un planeta que va camino a una época oscura e incierta.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres ha sido claro al respecto. “Es dramático ver toda la gente que está muriendo y es dramático ver el devastador impacto en economías y sociedades, especialmente sobre la gente más vulnerable“. Pero no estoy sorprendido, porque desafortunadamente lo que es cierto es que el mundo no fue capaz de unirse y enfrentar la COVID-19 de forma articulada y coordinada“, agregó.

Cada país adoptó sus propias políticas, diferentes países con diferentes perspectivas y estrategias. Y esto facilitó la expansión del virus, yendo de un sitio a otro, hacia el sur, después de vuelta… Necesitaríamos, e hice esa propuesta al G20, tener un mecanismo de coordinación de la respuesta internacional por el que todos los países tendrían estrategias complementarias para acabar con la COVID-19 y para la salida, la reapertura y la recuperación posterior“, agregó.

An American Nightmare

Luego de la victoria de los aliados, la figura de Eisenhower fue clave para liderar al mundo occidental hacia un camino de prosperidad. Pero hoy Estados Unidos no pareciera estar en condiciones de liderar nada, por un lado, Trump tiene que lidiar con sus propios enemigos internos, haciendo frente a una oposición dura que lo ha sacado de su agenda política en más de una ocasión. Y por otro lado, está el potente enemigo que es el coronavirus. Un enemigo que nadie dimensionó en su justa y peligrosa medida y que acabó por prácticamente anular la agenda republicana con una elección en el futuro cercano.

Trump llegó al poder con la promesa de poner a “América Primero” ante los asuntos globales, es decir, el principal esfuerzo del magnate es hacia el interior de su país y no necesariamente reforzar una multilateralidad cooperativa. No se ve al titular de la Casa Blanca en un rol de liderar algún tipo de “Plan Marshall” para superar la crisis post pandemia. No está en su “ADN” político. Es más ejecutivo que estratega…

Ese enfoque nacionalista y unilateral va a contramano del papel de líder global que EE.UU. asumió desde la Segunda Guerra Mundial para construir economías sólidas o emergentes y fortalecer la democracia como sistema de gobierno.

Recordemos que en la Guerra de Vietnam las bajas norteamericanas fueron cerca de 60 mil hombres y casi 2 mil desaparecidos.

Según los actualizados datos que lleva la Universidad de John Hopkins de Estados Unidos, las cifras que está dejando el coronavirus en el país del norte son, más que alarmantes, dramáticas.

95 mil fallecidos es un dato que está calando hondo en una comunidad acostumbrada a relatar hechos heroicos y victoriosos.

Más de un millón y medio de contagiados, aventuran que este drama está recién comenzando.

La pandemia puso a prueba el liderazgo de Donald Trump y hasta el momento, el titular de la Casa Blanca no da con las teclas precisas para superar esta ya mega catástrofe que lo tiene comandando las bajas y contagios a nivel mundial. Tiempo para recuperarse tiene, pero no mucho.

Las próximas semanas lo dirán

Lo que está claro es que esta vez el sueño americano está vez quedó muy lejos de ser perfecto.

Equipo de AN

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