Un informe de la Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH) asegura que el 79,5% de las chilenos siente ansiedad y soledad desde el brote pandémico. Y es que el encierro, el miedo a enfermarse, la lejanía de las familias, sumado a la inestabilidad económica, está causando estragos en la salud mental.

Pese a eso, el miedo a contagiarse y a morir no es el más destacado, lo que explicaría el por qué las personas no respetan el llamado a no salir y se arriesgan a realizar manifestaciones.

Si para ellos es difícil, para aquellos que hoy no tienen dinero para poder mantener sus hogares, tienen algún familiar contagiado o las condiciones en las que viven hacen insoportable el encierro, estas alteraciones a la salud mental son aún mayor.

El experto en Psicología Positiva, Álvaro Acuña, señala que “llama poderosamente la atención que en dicho estudio, no aparezca el miedo a morir o a contagiarse como uno de los principales conflictos, lo que explicaría el mal comportamiento cívico que hemos demostrado, al no cumplir las ordenanzas que tanto el Gobierno como los municipios nos han impuesto para nuestro bienestar”

A juicio del especialista, es imprescindible comenzar a pensar en políticas públicas que aborden la salud mental de las personas. “Existe un sinfín de acciones preventivas que desde ya se pueden desarrollar, como lo es promover la actividad física y alimentación saludable con más fuerza, ocupando todos los medios de comunicación disponibles, sobre todo las redes sociales; formando agrupaciones de profesionales interdisciplinarios a trabajar en conjunto para adoptar medidas concretas (Colegios de psicólogos, coaches certificados, universidades, etc.) Es importante realizar un trabajo profundo, sobre todo aquellos que hoy viven en una incertidumbre permanente y que no saben si mañana podrán incluso, alimentar a los suyos”.

Equipo de AN