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Salud mental de los chilenos en colapso

Las recientes cifras de la Superintendencia de Seguridad Social  señalan, que las licencias médicas son la primera causa para solicitar este permiso legal, y con excepción de la Covid-19, doblan o triplican a las que la siguen. «Chile, señalan desde la ONG Mente Sana, vive actualmente lo que se conoce como la «paradoja de los desastres»: el impacto emocional o psíquico en la población es infinitamente superior a los esfuerzos que se llevan a cabo para mitigarlos»

De acuerdo a los datos entregados por la SUSESO, en el periodo enero-mayo  las licencias por trastornos psíquicos sumaron más de 500.000, y significa un aumento de casi un 25% para el mismo periodo, respecto del año 2019. Para el director de la ONG, la situación de salud mental previa a la pandemia ya era alarmante.»Así lo señalaban indicadores respecto de un millón de chilenos con síntomas de trastornos ansiosos y ochocientos mil con otros de depresión. Pero a diferencia del Coronavirus y de los graves efectos sociales, se ha reaccionado, pero en el caso de la salud mental, que es la tercera dimensión de la pandemia, la respuesta ha sido casi nula «

Para el psicólogo director de la ONG, las cifras de la Superintendecia son solo «la punta del iceberg«, ya que no es difícil suponer que este número se incremente mucho más, si se sumaran las licencias que se rechazan o las personas que no llegan siquiera a consultar. O por otro tipo de padecimiento psíquico. » De un punto de vista estadístico, las cifras aparecen superiores a quienes incluso están en situación de contagio o la de los índices de cesantía«, señaló.

El gobierno recientemente inauguró el programa Saludable Mente destinado a fortalecer la oferta pública y privada de salud mental, incluyendo una plataforma digital de consulta, apoyo y recomendaciones de esta materia. De acuerdo a la información entregada ya más de 20.000 personas habían tomado contacto. Pero para el director de la ONG Mente Sana, si bien valora la iniciativa, ésta es«como un vaso de agua en el desierto», ya que representa un alivio muy circunscrito frente a padecimientos que quedarán, «Por cierto, es muy valorable el esfuerzo profesional comprometido, pero esta debiera ser una puerta de entrada para que el proceso pudiera continua. Para eso se necesita mayor coordinación y equipo multidisciplinarios, ya que muchas veces, lo que gatilla son problemas sociales, y no se puede enfrentar solo el dolor social desde un diván», agregó.

Desde la ONG señalan que junto al enfrentamiento de la situación sanitaria, se piensan políticas de reactivación social y económica, pero en salud mental no se vislumbra ninguna estrategia.»La postpandemia puede ser peor, cuando empiecen a cristalizar situaciones post -traumáticas pasado el momento de sobreadaptación forzada de este tiempo. Se necesitan políticas de prevención que sean abordadas en forma integrada y también comunicacional».

En ese sentido abogan por una revisión de las políticas públicas en salud mental, como por ejemplo«Establecer a la paridad en costos y cobertura entre la salud física y la mental, con requerimientos similares de financiamiento y limitaciones a los tratamientos. Aumento de cobertura de atención psicológica en Isapre y Fonasa; cobertura para familiares de víctimas de Covid-19 y funcionarios de la salud. Y finalmente, fortalecer presupuesto en salud mental. Actualmente es del 2,1%. El promedio OCDE es del 6%», señalaron.

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