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Decodificando la rebelión

Se terminó por desfondar la disputa ideológica en Chile. En efecto, desde hace décadas que se viene sosteniendo que el espectro ideológico de partidos políticos se ha desdibujado en razón del origen de sus cuerpos doctrinarios o visión de mundo. Ningún actor político propone una visión de futuro y bien común, así la la política parece haberse sumergido en el sinsentido coyuntural condicionada a las encuestas y sondeos de opinión.

Estos rasgos de post modernidad nos muestran fenómenos políticos que están resistiendo estructuralmente a la mirada racionalista de la sociedad y enfatizando la conexión “empática” con la ciudadanía. Esta empatía no es precisamente poner a las personas en el centro de la discusión política, social y económica, ya que, si bien la ortodoxia económica nunca me ha parecido una buena consejera, en estos momentos más bien es una irresponsabilidad respecto a la elaboración e implementación de políticas públicas legítimas, eficientes y efectivas. Hasta el momento, los mismos que argumentaban por un cambio de sistema previsional en vista a mejorar las pensiones en Chile, no han presentado el cómo se atenderá aquello ahora que las pensiones serán aún menores para quienes realicen el retiro de sus cotizaciones.

Tras el respaldo transversal mayoritario de los congresistas respecto del retiro del 10% de las cotizaciones en el sistema de pensiones, se han presentado lecturas cortas de las repercusiones de dicha votación. En efecto, sin duda representa una derrota al gobierno y un paso más hacia el abismo en la deteriorada relación entre los partidos de Chile Vamos como bloque de gobierno, sin embargo, debemos leer más profundamente lo que acontece tras esta reforma “excepcional” en el sistema de pensiones.

Somos conscientes del problema social y degradante de las pensiones en Chile, ya que los adultos mayores en su inmensa mayoría tienen pensiones mínimas que no consiguen cubrir las necesidades básicas de quienes han terminado su vida laboral.

En una segunda consideración, los mismos políticos han sostenido que el Estado es siempre nefasto, por lo tanto, sólo los privados son eficientes en estas materias como postulado primero del mercado de las jubilaciones. Además, han incentivado la capitalización individual que ha permeado las opiniones del mundo de los cotizantes. Es decir, el pilar solidario no goza de aceptación y el modelo reconoce que lo primero es salvaguardar al individuo.

En definitiva, el racionalismo ha ido matando el sueño comunitario y generando una normalización de la irresponsabilidad individual, la cual no condiciona su interés a ninguna causa superior que su propio beneficio. El que gana más cotiza más y esa es la ley que predomina. ¿No se recuerdan ustedes de las leyes de Darwin, ahora entronizadas en las ciencias sociales?

Por otro lado, las rentabilidades de las AFP son “altísimas” y las jubilaciones para una gran mayoría son indignas. Así, pareciera que las sumas de intereses individuales han significado la pérdida de sentido común, y ante una crisis tan severa como provocada por la Pandemia de Covid 19, la encuestas han manifestado que el individuo deseaba hacer uso de sus cotizaciones sin pensar en las consecuencias de ello para el período de la jubilación. Ha este sentir mayoritario de acceder a “mis cotizaciones” sin ninguna rectoría desde el Estado, se evidencia por parte de los actores políticos su incompetencia frente a la situación. Han renunciado a la responsabilidad y aprovechado de alinearse con la voluntad general.

En consecuencia, los políticos profesionales no han sido capaces de adoptar acuerdos que permitan responder el individualismo desatado, a la política de sálvese quien pueda, y al no tener una propuesta siempre es más fácil leer las encuestas y sumarse a la voz mayoritaria del momento. Algunos excusan su voto en el argumento de que el apoyo a la clase media ha sido insuficiente, otros aprovechan a dar una estocada a la columna vertebral del modelo de capitalización que ha vivido el país desde la década del ochenta del siglo XX, el cual se asocia a la desigualdad estructural del país, ya que ha sido este sistema de pensiones el actor que resuelve que compañías permanecen o no en el mercado chileno.

Teniendo ambas posiciones verdades irrefutables, cabe advertir que lo resulto no presenta una alternativa a lo señalado, sino que, por el contrario, es un paso más hacia el exacerbado dinamismo del individualismo irresponsable. No porque los ciudadanos no requieran de esos recursos en esta crisis económica y social, sino porque ante la falta de legitimidad del racionalismo heredado de la modernidad en materia de políticas públicas, ha sido el alboroto y la falta de propuestas /alternativas coherentes el factor común que finalmente opta por el facilismo de estar orientado por las encuestas del momento.

Finalmente, ¿Cuál es la propuesta de los políticos respecto de las jubilaciones miserables a los que muchos jubilados están sentenciados?, bregar por una nación más solidaria no es una posibilidad aún, ya que pareciera no estar entre las preferencias arrojadas en las encuestas.

Por Jaime Abedrapo, Director Escuela de Gobierno Universidad San Sebastián

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