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Don’t stop ‘til you get enough

A 41 años del mítico álbum «Off the Wall» de Michael Jackson.

Un 10 de agosto de 1979 sale a la venta esta joya del pop contemporáneo. Una joya quizás no tan valorada (quizás sí dirán algunos), pero que el paso del tiempo fue aumentando la injusticia con esta mágica creación. Tres años más tarde Jacko publica “Thriller” y de “Off the Wall” nadie más se acordó por un tiempo largo.

¿Injusto? Sí, por supuesto que sí. Y en esta columna (la primera que escribo para “Agenda Nacional”) vamos a tratar de hacerle un poco de justicia y valorar este tomo fundamental en la historia del Pop.

Vamos viendo algunos detalles esenciales de los años previos de la carrera de Jackson.

El inicio de la década de los 70 había encontrado a los “Jackson 5” en la cima de la popularidad. Discos que vendían harto, giras multitudinarias y hasta un comic daban cuenta de ello. Su vocalista, eso sí, ya no era ese pequeño que maravillaba al mundo, ahora era un adolescente que buscaba abrirse su propio camino. En esa etapa, Michael era el principal compositor de la banda y esbozaba una prometedora carrera solista. De hecho, “Off the Wall” es su quinto registro como solista. “Got to Be There” fue su disco debut el año 1972; meses más tarde edita “Ben” (cuya canción homónima fue parte de una película del mismo nombre); posteriormente vienen “Music and Me” de 1973 y “Forever, Michael” de 1975. Con este registro, el adolescente Jackson ya podía ostentar un N°1 en el Billboard y millones de copias vendidas en todo el mundo.

Aun así, Michael sentía que su sello, Motown (el clásico sello del soul y la música afroamericana) le frenaba un poco su creatividad, reduciendo todo a lo que con sus hermanos podían hacer como banda. Es decir, Motown pasó a ser un problema y Jackson estaba convencido que podía trascender. Por ello, Michael convence a sus hermanos y se van a Epic, pero se van como “The Jacksons”, en Motown se quedan los “Jackson 5” y Jermaine, el hermano que se casa con la hija del dueño de la disquera y que pretendía levantar su carrera como solista.

En Epic, los hermanos empiezan a producir y escribir sus propios temas. El punto de inflexión es “Destiny” de 1978. Un registro muy empapado de la onda “Disco” de la época y en donde aparecen mega hits como “Blame it on the boggie” (que años más tarde Luis Miguel lo transformaría en su éxito “Será que no me amas”) y “Shake your body (down to the ground)”. Cuatro millones de copias vendidas en todo el mundo, posicionaban a la banda como una agrupación adulta, muy lejos del registro familiar que acompañó a los hermanos de Gary, Indiana desde sus inicios. Pero también dejó irremediablemente reflejado un hecho evidente: Michael era un enorme solista que cantaba y bailaba rodeado de sus hermanos. “The Jacksons” no eran más una banda.

Y aquí viene un hecho que poco se sabe y que fue bien registrado en ese fantástico documental de Spike Lee “Michael Jackson: Journey from Motown to Off The Wall” (2016) y que se dio en la gira de “Destiny”. Jacko le escribe una sentida carta a sus hermanos el 9 de noviembre de 1979 (con “Off the Wall” ya en el mercado). En ella les dice que de ahora en adelante será conocido como “MJ” y les avisa que será una persona distinta, con un look diferente y que va a buscar un nuevo “carácter” para afrontar su carrera solista. Les advierte que además no quiere volver a cantar sus canciones más famosas (de la era “5”), como “ABC” y “I Want you back” y que está enfocado a impactar al mundo como cantante y bailarín. Y aparte de todo lo anterior, deja caer una frase que refleja muy bien lo que pasó durante décadas, avisa que no dará más entrevistas y que quiere convertirse en un ser “mágico”.

Hecha esta larga introducción, vamos a lo que nos convoca. MJ (recordemos que Michael ya no corre), quiere romper registros de ventas y exquisitez musical. Esa definición es perfecta para Quincy Jones. Y el capo de los arreglos, el que trabaja con Frank Sinatra, se hace cargo de lo que viene, que definitivamente es genial.

Entre dos genios, no puede salir un mal disco. Y obvio que “Off the Wall” no es un mal disco, por el contrario, es una creación musical moderna, con arreglos perfectos y que se pasea por distintos ritmos y sensaciones.

Siempre se dice que los buenos discos son eternos. Y bueno, si hoy te decides a escuchar todos los “tracks” del quinto álbum de estudio de MJ, perfectamente puede pasar como muy 2020…

MJ coopera con talento puro a su mega obra. El álbum abre con la fantástica e inmortal «Don’t Stop ‘Til You Get Enough», cuya introducción (con ese bajo pegajoso) fue fruto de controversia con Jones, quien la encontraba excesivamente larga. MJ fue enfático en defender su idea –“así dan ganas de bailar”- repetía en el estudio de grabación. Más de 6 minutos de ritmo pegajoso, que no cansa y que se oye perfecto. 6 minutos…ojo ahí.

También de su creación es “Workin day and night”, un registro pegajoso, bailable y lleno de los gritos y aullidos que hicieron de MJ lo que es. “Get on the Floor» es su tercer aporte personal al disco, generando un guiño a su paso hacia la adultez en el famoso club neoyorquino de “Studio 54”, donde el baile y la bohemia se hicieron presenten en la vida del King of Pop.

Quincy Jones contribuyó con su buen ojo para buscar canciones hechas a la medida para MJ. Una de ellas, la hermosa balada “She’s out of my life”, de Tom Bahler, fue el trampolín preciso para la nueva estatura vocal de este genio de la música. Interpretación increíble y llena de sentimiento que demuestra que quien canta ya no es un adolescente tardío.

Paul McCartney y Stevie Wonder aportan con un tema cada uno. “Girlfriend” venía del “London Town”, sexto registro en estudio de Wings (el grupo de Paul y Linda) editado en marzo de 1978. MJ la recoge y la da un aire más sonoro y menos encriptado que la versión original, contribuyendo con una refrescante pausa sonora a un disco que venía a 200 kilómetros por hora. A su vez, “I Can’t Help It” de Wonder en colaboración con Susaye Greene, le devuelve el tono “R&B” a “Off the Wall”, generando una notable versión que hasta a sus propios creadores sorprendió.

Jones aparte conocía a Rod Temperton, compositor británico que pasó a ser clave en la carrera de MJ. Para “Off the Wall” se cuadró con la mítica “Rock with you”, una canción exquisita en sonido e interpretación. Es uno de los himnos que nos dejó la década de los ’80 (algunos críticos dicen que es último “hit” de la era “Disco”) y que cuando MJ volvía a ser el vocalista de “The Jacksons” los conciertos alcanzaban un punto cúlmine cuando los fans cantaban:

“and when the groove is dead and gone (yeah)
You know that love survives
So we can rock forever, on…”.

Temperton también fue el creador del track que da el nombre al álbum. Una canción que pasa por el soul, el funk y que roza el pop electrónico con coherencia y elegancia. Un temazo que tendió un puente invisible con “Thriller” en cuanto a temática…pero “Thriller” es otra historia. Y por último, está «Burn This Disco Out» que, increíblemente (o tal vez no), cierra el álbum con este nombre, cuando ya la era “Disco” iba perdiendo fuerza y se encontraba con una resistencia conservadora en la sociedad norteamericana. El “Disco” recordemos, hizo surgir a bandas como “Village People”, “Boney M” y otras similares, que no calzaban con cierto perfil hétero-conservador que querían imponer algunos líderes de opinión de aquel entonces.

Mucho talento para tan poco premio

Tanto Epic, como Quincy Jones y MJ creían que en los Grammy de 1980 la iban a romper. Pero no fue así. Apenas obtuvo uno, en la categoría de mejor interpretación masculina de R&B. Nada más para millones de copias vendidas en todo el mundo (sobre 20 hasta el día de hoy) y muchos elogios de la crítica especializada y tres N°1 en el Billdboard.

Pero, volvemos a recordar, Estados Unidos era un país muy conservador por esos años, con claros racismos en la industria de la música, donde un afroamericano no podía salir de su casillero soul o R&B y era imposible que fuera portada de la conocida e influyente “Rolling Stones”. Es más, MJ se contactó con ellos para promocionar “Off the Wall” y la respuesta fueron puras evasivas (ahora, claro, después le rogaban por una miserable nota…pero ya era tarde).

Michael Jackson quedó dolido y hablando con su madre, le juró que para su próximo álbum, le iban a llover los Grammy y que, incluso, se creía capaz de hacer una mejor producción y vender aún más copias. Eso lo logró casi dos años más tarde con “Thriller”, pero sin “Off the Wall” nada de ello hubiera ocurrido y por ello mi homenaje a esta pieza clave de la música Pop que, por estos días, cumple nada menos que 41 años de existencia.

Keep on, with the force don’t stop

Teko Silva

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