La única certeza pareciera ser que no hay certeza acerca de quiénes serán los postulantes que pasarán a segunda vuelta presidencial, en las elecciones generales en Perú, que se realizan este 11 de abril. En un escenario en extremo fragmentado, y con la creciente amenaza de la pandemia, los peruanos tendrán que elegir al mandatario que regirá los destinos del país por los próximos cinco años y que tendrá como mayor desafío el sacar a Perú de la crisis política, social y económica que arrastra hace años y que ha quedado en mayor evidencia producto del COVID-19.

 

Las encuestas de hace un poco más de seis meses anticipaban que George Patrick Forsyth Sommer, ex arquero de Alianza Lima como de la selección peruana, ex alcalde de La Victoria, y representante del conglomerado Victoria Nacional, se convertiría en el próximo Presidente de Perú. Sin embargo, la irrupción de algunos de sus próximos contrincantes, sumado al hecho de haber tenido que renunciar al sillón edilicio y con ello perder visibilidad pública, lo han ubicado en un lugar relativamente secundario, aunque expectante de la decisión final del electorado.

El estudio desarrollado por la encuestadora Ipsos y diario El Comercio de Perú, que consideró tanto una votación simulada como una encuesta en términos formales, arrojó resultados relativamente similares a la hora de establecer los candidatos con mayores posibilidades de llegar al balotaje del 6 de junio próximo.

Ambos estudios concordaron en que el candidato Johny Lescano, de Acción Popular (partido heredero del legado del ex Presidente Belaúnde Terry), encabezaba las preferencias de la población a una semana de los comicios (estudio fue realizado el 31 de marzo de 2021); empero, ni él ni sus contrincantes superan el 10 por ciento de la intención de voto, lo que no sólo demuestra la dispersión del voto que se produce por el hecho de que existan 18 postulantes para encabezar el Ejecutivo, sino también la nula posibilidad de que alguno logre la mitad de las preferencias de la población en esta primera vuelta.

Con un 9% de las preferencias le siguen Verónika Mendoza, de la alianza izquierdista Juntos por el Perú, empatada en el segundo lugar con el representante del partido Avanza País, el economista Hernando de Soto, quien hasta el momento pareciera correr con cierta ventaja en la medida que ha sido el candidato con mayor crecimiento en el último mes.

Un peldaño más abajo se encuentran la sempiterna postulante del partido Fuerza popular (ex Fuerza 2011), Keiko Fujimori, junto al ya referido George Forsyth de Victoria Nacional. A pesar de que los candidatos Pedro Castillo (Perú Libre, de orientación marxista), y Rafael López Aliaga (Renovación Popular, derecha), alcanzan un 6% de las intenciones de voto, resultaría relativamente sorpresivo que continuaran en carrera tras la elección del domingo 11 de abril.

Algunos artículos de comentaristas nacionales, así como columnas de opinión de especialistas, han destacado el hecho de que el tema de las relaciones con nuestro país ocupen un lugar secundario en las preocupaciones de los postulantes al Palacio Pizarro, destacando el hecho de que quien lidera las preferencias, Johny Lescano, es casado con una chilena, al tiempo que la madre del ex alcalde de La Victoria es de nacionalidad chilena.

A pesar de que las encuestas de opinión, especialmente durante los últimos años, han mermado su grado de confiabilidad en América Latina (debido a evidentes errores de percepción respecto de las predicciones de comportamiento de los electores), se estima que el arribo a la segunda vuelta presidencial de alguno de los candidatos que no se encuentre dentro de las cinco primeras referencias, sería considerado una sorpresa.

Con todo, los desafíos que deberá afrontar el nuevo presidente peruano a partir del próximo 28 de julio, como la incipiente aparición de una nueva ola de contagios de COVID-19 (cuarta); el incremento de la delincuencia; la lucha contra la corrupción (que entre otros ha visto involucrados a los últimos mandatarios de Perú y al menos a un par de los actuales candidatos); como la reducción de la pobreza; en un contexto de crisis económica mundial producto precisamente de la pandemia; requerirán la capacidad de generar amplios acuerdos de parte del Ejecutivo, lo que a todas luces parece muy complejo en el escenario político institucional que se configurará tras los comicios.

 

Equipo AN