A fines de 2020, un reportaje de un medio escrito de alcance nacional dio a conocer la historia de Marjorie Aliaga (32), una docente de Iquique que se convirtió en la primera mujer en ser donante viva de piel, y cuya experiencia reveló el proceso al que se someten los tejidos que son utilizados en estas cirugías.

Sobre este particular cabe precisar que,  cuando el tejido (óseo, amnios o piel) del donante se extrae, se acondiciona en contenedores con una solución preservante estéril. Así se mantiene en una cadena de frío hasta su traslado, desde el centro procurador hacia el Banco Nacional de Tejidos (BNT) en Santiago, donde se realiza un proceso de varias etapas que incluye corte, lavado y descontaminación, además de empaquetado y etiquetado. En este transcurso, además, se toman muestras para el monitoreo de microorganismos.

En este sentido, una vez que el tejido ha sido procesado, se almacena con hielo seco, para ser derivado a la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN), donde es expuesto, entre 25 y 26 horas, a radiación gamma, en un irradiador autoblindado. La esterilización por radiación reduce la carga microbiana, los desechos infecciosos peligrosos y el riesgo de rechazo del tejido tras el implante.

Finalmente, el BNT corrobora que en todas las etapas del proceso se hayan cumplido los requisitos que indica la Norma Técnica Chilena y gestiona el traslado del tejido al centro donde se realizará el trasplante. En conjunto, el proceso de irradiación y la aplicación de procesos validados garantizan que el uso de tejidos radioesterilizados en pacientes sea seguro.

Dado lo anterior, la actividad de los bancos de tejidos para procesar, preservar y almacenar tejidos con fines médicos, como tratamientos de quemaduras, cirugía reconstructiva y medicina regenerativa, se ha visto significativamente beneficiada por la incorporación de tecnologías de irradiación para la obtención de tejidos de calidad clínica.

En ese contexto surge el proyecto denominado “Fortalecimiento de las capacidades de irradiación de tejidos utilizados como soporte en ingeniería tisular para su uso en medicina regenerativa” (RLA 1018), que se extenderá durante dos años, con la participación de Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela y Chile.

El proyecto se focalizará en fortalecer las capacidades de los países para procesar tejidos radioesterilizados y aplicarlos en el ámbito clínico. Para ello, se realizarán actividades que promuevan la implementación de metodologías y prácticas involucradas en el procesamiento de tejidos, según estándares de calidad internacional. También se busca introducir el uso de tejidos irradiados en medicina regenerativa, lo que facilitaría el acceso a tratamientos que hoy no están disponibles en la mayoría de los países de la Región.

Nuestro propósito es contribuir a optimizar la calidad de los tejidos que son trasplantados en pacientes y facilitar el acceso a este tipo de terapias de medicina regenerativa”, comentó la Doctora Ethel Velásquez, contraparte nacional del proyecto e investigadora de la CCHEN, quien agregó que “para ello, es necesario fortalecer el procedimiento al que se someten estos tejidos y las capacidades de los bancos, además de establecer redes de colaboración nacionales que nos permitan utilizar nuevos conocimientos y tecnologías en beneficio de los pacientes que merecen recibir el mejor tratamiento posible”.

Justamente, en pos de estas redes colaborativas, el Banco Nacional de Tejidos; la Coordinación Nacional de Donación, Procuramiento y Trasplante de Órganos y Tejidos del Ministerio de Salud y la CCHEN participan, conjuntamente, en este proyecto, que cuenta con apoyo del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), para contribuir a la Región con tecnología de irradiación para la obtención de tejidos que permitan mejorar la calidad de vida de los pacientes que requieren este tipo de intervenciones en América Latina.

Desde hace 20 años, gracias a la tecnología de irradiación, pacientes de todo el país han sido trasplantados con tejidos en forma segura. En cifras del Banco Nacional de Tejidos, desde el año 2015, alrededor de 470 tejidos han sido esterilizados mediante radiación.

Equipo de AN