El psicólogo Tomás Gajardo, del Proyecto de Admisión de la Universidad Católica del Maule, entrega recomendaciones para manejar la ansiedad y estrés de los jóvenes.

Es mitad del año y en un contexto de pandemia son muchos los estudiantes que se están preparando para la Prueba de Transición (PDT) que suelen sentir ansiedad o estrés por alcanzar el puntaje deseado para la carrera universitaria de sus sueños.

Y uno de los aspectos que puede jugar más en contra es la frustración, es por esto que el psicólogo Tomás Gajardo, del Proyecto de Admisión de la UCM, entrega algunas claves para no caer en sensaciones desfavorables.

“La prueba en sí es un evento estresante por dos factores principales. Primero está lo propio de cada prueba de selección múltiple, es correcta o incorrecta, la presión seguramente crece por la relevancia del resultado obtenido. Seguramente te preguntarás: ¿Qué hago si no estoy logrando resultados esperados? Primero queremos reforzar algo importante, la prueba no mide cuán inteligente eres. Aquí va de nuevo: la prueba no mide cuán inteligente eres. La prueba es un instrumento que, como cualquier otro, se puede ejercitar, conocer y manejar dentro de lo posible a través de la ejercitación y estudio”, aconseja el psicólogo.

Combatir el enemigo

Uno de los sentimientos que puede jugar en contra es la frustración de no alcanzar los resultados esperados. Ante este escenario el psicólogo Gajardo recomienda “tratar de ver la forma más concreta que se pueda los objetivos en torno al paso a la educación superior para saber regular las expectativas de desempeño. Lo segundo, es algo un poco más complejo:¿Cuál es la fuente de tu frustración? Puede ser tener un rendimiento más bajo del que se pensó que se tendría, puede ser el deseo de tener la tranquilidad para el momento de rendir la prueba efectivamente, incluso puede sentirse presionado por las expectativas de la amigos y familia. Saber cuál es el origen de un sentimiento puede ser una muy buena ayuda para controlar cuánto crece”.

Agrega que, en el caso, de que los jóvenes se sientan sobrepasados porque no entienden algo, lo más importante es no presionarse más de la cuenta y evitar sobre exigirse.

“Es cierto que hay personas que pueden trabajar bajo presión, pero llega un punto donde la frustración y el estrés no dejan al cerebro humano trabajar con normalidad ni eficiencia por lo que es muy importante que sepas cuando poner un alto al trabajo. Autocuidado sobre todo”, detalla.

Finalmente, aconseja no dejar que sentimientos como la rabia o la pena sean los preponderantes.

“En este caso queremos contarte algo que a muchos se nos olvida a lo largo de los años y es que es muy poco probable que a los 18, 19, 20 o incluso 30 años sepas y efectivamente decidas que harás el resto de tu vida, pero queremos ser enfáticos en que lo más importante no será el resultado de esta prueba, sino que el esfuerzo y responsabilidad con la que des los siguientes pasos durante tu formación y desempeño profesional”, puntualiza.

 

Equipo AN