El sello «Great Place to Work» (GPTW) se ha convertido en un distintivo altamente valorado en el mundo corporativo, asociado a entornos laborales saludables, inclusivos y motivadores. En Chile, muchas empresas aspiran a formar parte de este prestigioso ranking. Sin embargo, surgen dudas respecto a si esta distinción representa una mejora real en las condiciones laborales o si es simplemente una estrategia de marketing empresarial. En este documento se analiza el impacto real de GPTW en las empresas chilenas, revisa críticamente sus metodologías de evaluación y discute la percepción de los trabajadores, apoyándose en estudios, testimonios y referencias académicas para determinar si su influencia es transformadora o simbólica.

La calificación como «Great Place to Work» ha cobrado relevancia global como un sello de calidad organizacional. En Chile, cada año se publica un ranking con las mejores empresas para trabajar, lo que ha generado gran interés en el mundo empresarial y en los medios. Detrás de este reconocimiento, sin embargo, se encuentra una tensión entre la imagen corporativa que se proyecta y la realidad vivida por los empleados.

Lo presente busca responder a la pregunta: ¿Es GPTW en Chile un reflejo genuino de bienestar laboral o una herramienta de marketing sin impacto sustancial?

Great Place to Work Institute fue fundado en 1991 y tiene presencia en más de 60 países. Su metodología se basa en dos instrumentos principales: la encuesta Trust Index y la auditoría de cultura organizacional Culture Audit (Great Place to Work, 2023). La primera mide la percepción de los empleados respecto a aspectos como confianza, respeto, equidad y camaradería, mientras que la segunda recoge prácticas de recursos humanos promovidas por la empresa.

Si bien estos instrumentos ofrecen una visión amplia, existen críticas sobre su aplicación. Algunas empresas seleccionan qué empleados responderán las encuestas, lo cual sesga los resultados (Gómez & Riquelme, 2020). Además, la evaluación no siempre refleja las condiciones de los subcontratados o de los trabajadores con menor estabilidad laboral.

El reconocimiento GPTW tiene un valor reputacional significativo. Aparecer en el ranking puede atraer talento, fidelizar clientes e incluso mejorar la imagen frente a inversionistas (Rodríguez & Salazar, 2021). Esto ha llevado a algunas empresas a invertir en mejorar sus indicadores solo para alcanzar el reconocimiento, sin generar cambios estructurales en su cultura organizacional.

Un ejemplo emblemático en Chile fue el caso de una conocida cadena de supermercados que, pese a estar en el ranking GPTW, enfrentó denuncias laborales por malas prácticas hacia sus cajeros y reponedores (El Mostrador, 2022). Esto evidencia la disonancia entre la imagen proyectada y la experiencia real de los trabajadores.

No obstante las críticas, algunas empresas chilenas han utilizado la participación en GPTW como una oportunidad para mejorar internamente. En un estudio realizado por la Universidad de Chile, se identificó que el 35% de las empresas que postulan al ranking implementan mejoras tangibles en sus políticas de recursos humanos, tales como programas de bienestar, capacitación continua y flexibilidad laboral (Soto & Paredes, 2019).

Perspectiva de los trabajadores

La percepción de los empleados respecto a GPTW es diversa. Mientras algunos valoran el reconocimiento y los beneficios asociados, otros se muestran escépticos sobre su impacto real. En una encuesta realizada por el Centro de Estudios Laborales de Chile (2021), el 48% de los trabajadores de empresas reconocidas por GPTW consideraba que el ambiente laboral era efectivamente positivo, mientras que un 37% señalaba que no había cambios sustanciales en su experiencia diaria.

Este dato sugiere que, si bien GPTW puede ser un catalizador de cambio, su efectividad depende de la autenticidad del compromiso empresarial. Cuando se convierte en una meta simbólica, sin un compromiso profundo, pierde su capacidad transformadora.

Desde una perspectiva ética, la utilización del sello GPTW como estrategia de marketing puede considerarse una forma de «lavado de imagen» si no está acompañada de acciones concretas. Según Bauman (2007), la modernidad líquida ha promovido la superficialidad en la gestión organizacional, donde la apariencia reemplaza a la esencia. Esta visión crítica se aplica al uso instrumental de certificaciones como GPTW.

Al mismo tiempo, no se puede desestimar el potencial de estas iniciativas para generar una reflexión organizacional. La clave está en cómo las empresas interpretan y aplican las recomendaciones del Instituto GPTW. La participación activa de los empleados y la transparencia en los procesos son elementos esenciales para validar estos reconocimientos.

El reconocimiento «Great Place to Work» en Chile representa una oportunidad y un riesgo. Puede ser una herramienta de mejora organizacional real cuando está respaldado por una cultura corporativa genuina, comprometida con el bienestar de sus trabajadores. Sin embargo, también puede convertirse en una estrategia de marketing vacía si no existe coherencia entre lo que se comunica y lo que se vive al interior de la empresa.

Para que GPTW tenga un impacto significativo en el contexto chileno, es necesario fortalecer los mecanismos de auditoría independiente, incluir a todos los niveles de trabajadores en las evaluaciones y promover una cultura de mejora continua que trascienda los rankings.

Referencias

Randy Jiménez Witker

Consultor – Asesor (e2analisis@gmail.com)

Ciberseguridad – Inteligencia Estratégica

MSc Dirección Financiera – UAI

MSc Ciencias Militares Gestión Estratégica de la Defensa– Acague

Ingeniero Industrial UTFSM

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