En América Latina, vivir en una zona rural o aislada suele significar enfrentar importantes barreras para acceder a servicios de salud sexual y reproductiva. Sin embargo, la realidad chilena presenta avances importantes en comparación con otros países de la región, especialmente gracias a la red de atención primaria y las rondas rurales que permiten acercar prestaciones básicas a comunidades alejadas.
Así lo explica Victoria Cancino, matrona de DKT Chile, quien destaca que, a diferencia de países como Perú, Bolivia o Colombia, Chile cuenta con una red de atención que logra llegar periódicamente a localidades apartadas.
«En Chile existen postas, CESFAM y consultorios que realizan rondas rurales con equipos de salud conformados por matronas, médicos y enfermeras. Puede que no sea con la frecuencia ideal, pero sí existe un sistema que permite acercar las prestaciones básicas de salud sexual y reproductiva incluso a localidades muy pequeñas«, señala la especialista.
Gracias a este modelo, el acceso a controles preventivos, educación sexual, seguimiento del embarazo y métodos anticonceptivos se encuentra relativamente garantizado para la mayoría de la población rural.
«Es muy poco frecuente encontrar hoy en Chile a una mujer embarazada que no haya tenido ningún control, incluso viviendo en sectores muy apartados. En ese aspecto, nuestro país muestra avances importantes respecto de otros lugares de Latinoamérica«, agrega Cancino.
La deuda está en la atención especializada
Pese a estos avances, la principal brecha aparece cuando las personas requieren atención de mayor complejidad.
«El verdadero problema no está en la salud sexual básica, sino en el acceso a especialistas. Conseguir una atención con ginecólogos u otros profesionales para diagnosticar y tratar patologías sigue siendo difícil, incluso para quienes viven en las ciudades, y esa dificultad aumenta aún más en zonas rurales«, explica la matrona.

La especialista agrega que actualmente tampoco existen canales específicos de orientación remota para resolver dudas relacionadas con salud sexual y reproductiva, por lo que muchas personas terminan recurriendo únicamente a servicios de urgencia o esperando una consulta presencial.
Un modelo que puede inspirar a la región
Desde DKT South America destacan que el fortalecimiento de la atención primaria, la presencia de matronas en los territorios y los programas preventivos desarrollados en establecimientos educacionales han permitido reducir brechas importantes en Chile.
«Nuestro país ha logrado desarrollar una red de atención primaria que funciona y que puede servir de ejemplo para otras naciones de Latinoamérica. Sin embargo, el siguiente desafío debe ser fortalecer el acceso a especialistas para que el lugar donde una persona vive no determine la calidad de la atención que recibe«, concluye Victoria Cancino.
El llamado es a continuar fortaleciendo las redes de atención territorial, incorporando mayor disponibilidad de especialistas y estrategias de orientación para que todas las personas puedan ejercer plenamente su derecho a una salud sexual y reproductiva oportuna, independiente del lugar donde vivan.
Agenda Nacional