«Viaje sin plan» me transmitió firmemente los conceptos de resiliencia y de amor al prójimo en toda la extensión de sus significados. Cabe en esa mirada haber detectado la capacidad extraordinaria en una persona de sobreponerse a situaciones complejas inesperadas, pero también la de salir triunfante al respecto. Sacada de contexto, esta breve reflexión corre el riesgo de sonar fácil, superficial y hasta marketera, pero la honestidad que transmite Teresita Balboa, la autora del libro, es palpable de principio a fin al leer la publicación.

Y su historia conmueve por la loable contumacia (permítaseme los adjetivos a pesar de su aparente contraposición) de Teresita en su camino vital para lograr que sus dos hijos con capacidades diferentes, logren desarrollarse como personas autónomas y felices. Es más: hoy son veinteañeros y destacados deportistas. Pero no quisiera detenerme aquí.

Crecer anímicamente a partir del infortunio no se limita a asumirlo solamente con gravedad. Es evidente que hay allí emociones nada placenteras, más bien lejos de eso. Pero peor es dejar que la negatividad fagocite las ganas. Por eso es necesario un proceso interno especial. No se trata de seguir al pie de la letra algún método de autoayuda (y tampoco es el propósito del libro).

Sin embargo, leer bien el ánimo propio, aprender a conocerse, descubrir el cómo resolver, pero por sobre todo actuar desde la empatía y el amor, ya comienza a edificar una diferencia positiva.

Parte de este virtuoso espíritu es subrayado por Alejandra Ríos Urzúa en el prólogo de «Viaje sin plan». «El relato se despliega como una travesía emocional y espiritual, que comienza con el desconcierto y la remoción de todos los cimientos cuando se recibe «la noticia: hay un diagnóstico«. Ese primer momento, que se transforma en un hito vital, se expande a lo largo del relato hacia una comprensión más amplia de lo humano».

Según Alejandra -psicopedagoga con más de 25 años de trayectoria, máster en Intervención Educativa y Psicológica- Teresita «abre su alma sin resguardos, mostrando sus dudas, sus duelos, sus temores y luchas, sus caídas y victorias cotidianas que, por pequeñas que pudieran resultar a ojos de otros, atesora como grandes triunfos que van dando sentido a lo vivido. En ese gesto de desnudez -tan poco frecuente en una sociedad que suele ocultar la vulnerabilidad- radica precisamente la potencia de este libro: su honestidad que conmueve, interpela y busca entregar un mensaje esperanzador«.

Antes del mismo índice y de aquel prólogo, la creadora de la obra confirma lo referido. “Cuando me decidí a escribir este libro pensé en todo el tiempo que me tomó hacerlo y dejarme llevar por esta mágica energía. Quizás mis años me han dado más flexibilidad y confianza para sanar, soltar y abrir el corazón. Sólo busco compartir con todos y cada uno de ustedes que viven con una o más personitas especiales en sus hogares, mi experiencia vivida en este viaje que inicié hace muchos años”.

Y, de las páginas finales, rescato una cita que resume una línea narrativa vivencial que descubrirán quienes lean «Viaje sin plan» de principio a fin: «Después de tanto caminar emocionalmente, nos sentimos mejor preparados, más maduros, más sostenidos en muchos aspectos, gestionamos y nos expresamos en forma más equilibrada, somos más empáticos y buscamos la forma más saludable para afrontar la vida, las dificultades, en general lo que se nos viene por delante, construyendo y avanzando con una actitud siempre más positiva«.

«Viaje sin plan», señalado como bien subraya su bajada en la portada «Un camino de transformación, resiliencia y amor», ha sido presentado en ferias y expuesto por Teresita Balboa en entrevistas. Publicado vía ediciones Graphos y cuya primera edición es de 2025, puedes adquirirlo mediante contacto directo con su autora:

https://www.instagram.com/teresitabalboa?igsi=ZzY1ZXkxazQ3ZTZx

Gonzalo Figueroa Cea

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