Cuando Carla Muñoz recibió su licencia de conducción profesional, sintió que estaba cruzando un umbral que por años había estado cerrado para las mujeres en el transporte de carga pesada. “Siempre me dijeron que este trabajo no era para mujeres, que no tenía la fuerza ni la resistencia. Hoy conduzco un camión de alto tonelaje y demuestro que sí podemos”, cuenta emocionada.

La presencia femenina en industrias tradicionalmente masculinizadas sigue siendo baja. En Chile, menos del 15% de los conductores de camiones son mujeres, y en sectores como la construcción o la minería, la cifra no supera el 7%. A pesar de esto, iniciativas de formación y capacitación han demostrado que la inclusión femenina en estos rubros no solo es posible, sino que trae beneficios reales a nivel de seguridad, productividad y diversidad laboral.

Iron Women: un programa que abre caminos

Desde 2021, Volvo Chile ha impulsado el programa Iron Women, una iniciativa que busca capacitar a mujeres para que se conviertan en conductoras profesionales de camiones y buses. En su edición 2025, el programa ha abierto 15 nuevos cupos para mujeres interesadas en obtener la licencia A-5, necesaria para manejar camiones de alto tonelaje.

El programa no solo entrega formación técnica, sino que también ofrece:

✅ Capacitación en conducción eficiente y segura en la Academia Volvo.

✅ Prácticas profesionales con empresas líderes del sector.

✅ Red de apoyo y mentoría, fortaleciendo la integración de mujeres en el transporte.

El desafío de ingresar a un rubro masculinizado

Para muchas mujeres que buscan oportunidades en sectores dominados por hombres, la capacitación técnica es solo el primer paso. Conciliar el trabajo con la maternidad, el cuidado familiar y las responsabilidades del hogar sigue siendo una de las mayores dificultades.

✅ Doble jornada laboral, combinando turnos exigentes con la crianza y el cuidado de sus familias.

✅ Falta de infraestructura adecuada, como salas de lactancia o espacios de descanso pensados para ellas.

✅ Sesgos en el entorno de trabajo, donde aún persisten prejuicios sobre su capacidad para desempeñar el rol.

Más que capacitación: la necesidad de apoyo laboral real

Si bien los programas de formación han abierto puertas, la inclusión real requiere que las empresas adopten políticas laborales que favorezcan la permanencia de mujeres en estos sectores. Algunas estrategias clave incluyen:

✅ Horarios flexibles y esquemas de trabajo adaptados a la realidad de las trabajadoras.

✅ Redes de apoyo y mentoría, fortaleciendo el liderazgo femenino dentro de la industria.

✅ Sensibilización interna, creando espacios laborales libres de discriminación y con oportunidades equitativas.

El rol del Onboarding en la inclusión

La llegada de mujeres a industrias altamente masculinizadas necesita un proceso de adaptación estructurado. Esto no solo implica capacitación técnica, sino también un onboarding diseñado para facilitar la integración en equipos de trabajo tradicionalmente dominados por hombres.

Luis Toledo, Director Ejecutivo de Fundación Género y Justicia, señala:

«El onboarding es clave para garantizar que las mujeres no solo ingresen a la industria, sino que realmente prosperen en ella. Desde la Fundación Género y Justicia, ayudamos a empresas a estructurar procesos de incorporación efectivos, eliminando barreras invisibles y promoviendo ambientes laborales inclusivos. Nuestro enfoque considera tanto la dimensión técnica como el bienestar y la adaptación cultural de las nuevas trabajadoras«.

Construyendo caminos de inclusión

El verdadero cambio ocurre cuando la inclusión femenina deja de ser una iniciativa aislada y se convierte en un compromiso estructural dentro de las empresas y sectores industriales. Contar con redes de apoyo, mentoría y políticas equitativas es clave para que más mujeres no solo ingresen, sino que se mantengan y crezcan en estas industrias.

Conclusión

La presencia de mujeres en sectores como el transporte, la minería o la construcción no solo rompe estereotipos, sino que genera impacto positivo en la cultura laboral. La equidad no se trata solo de acceso, sino de permanencia y desarrollo profesional, asegurando que el talento femenino no solo ingrese, sino que prospere dentro de estos rubros.

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