Dado que este semestre se extiende por varios meses, es esperable que a medida que avance el tiempo, surjan signos de fatiga acumulada de parte de los estudiantes. El cansancio no solo se manifiesta físicamente, sino también a través de cambios en el estado de ánimo, la concentración o incluso en el comportamiento.

La académica de la Escuela de Terapia Ocupacional de la Universidad Andrés Bello Andrea Mira, indica que reconocer estos indicios a tiempo es clave para brindar el apoyo necesario y prevenir el agotamiento. “El cambio de horario, las exigencias académicas y la interacción social en el colegio requieren un ajuste gradual. Es completamente normal observar en los primeros días y semanas ciertas conductas relacionadas con el cansancio o la dificultad para retomar el ritmo. Esto es parte del proceso de adaptación y, con paciencia y apoyo, los niños y niñas se ajustarán nuevamente”, explica la docente.

Para evitar el estrés y ansiedad

Para afrontar las demandas escolares y mantener una buena salud mental y sensación de bienestar en los niños y niñas, así como en las familias, Andrea Mira recomienda la incorporación de ciertas conductas a la rutina escolar.

– Rutinas Claras y Flexibles: retomar horarios de sueño y alimentación regulares es esencial. Si bien la rutina es importante, permitir cierta flexibilidad para actividades de ocio y descanso puede aliviar la presión.

– Descanso Suficiente: asegurar que los niños duerman las horas recomendadas para su edad. Un descanso adecuado es la base para un buen rendimiento académico y un estado de ánimo equilibrado.

– Promover Actividades Extracurriculares y Tiempo Libre: fomentar pasatiempos, deportes o actividades artísticas ayuda a desconectar de las exigencias académicas, reduce el estrés y promueve el desarrollo integral.

– Fomentar la Comunicación Abierta: crea un espacio seguro para que los niños expresen sus preocupaciones, alegrías o frustraciones. Escúchalos activamente y valida sus emociones.

– Establecer Expectativas Realistas: reconoce que el rendimiento escolar puede fluctuar. Evita la presión excesiva y celebra los pequeños logros. Enfócate en el esfuerzo y el proceso de aprendizaje, más que solo en las calificaciones.

– Mantener una Alimentación Balanceada: Una dieta nutritiva y variada contribuye directamente a la energía y concentración necesarias para la jornada escolar.

– Limitar el Tiempo de Pantalla: Si bien la tecnología es parte de nuestras vidas, un uso excesivo puede afectar el sueño, la interacción social y el bienestar general. Establece límites claros y fomenta actividades alternativas.

– Buscar Apoyo Profesional si es Necesario: si observas cambios persistentes en el ánimo, el comportamiento o el rendimiento escolar de tu hijo o hija, no dudes en consultar con profesionales de la salud mental o educadores.

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