Uno de los sucesos más comentados en el mundo de la ciencia y tecnología del último tiempo, ha sido protagonizada por las startups de Silicon Valley: Nucleus Genomics, Herasight y Orchid Health en Estados Unidos. Estas empresas están realizando estudios genéticos que con el apoyo de inteligencia artificial ayudan a distinguir a aquellos embriones “más inteligentes”.
El Dr. Pablo Hernández-Rudnick, especialista en medicina reproductiva de Clínica de la Mujer de Viña del Mar, nos explica cómo opera este mecanismo, «existe por un lado la ingeniería genética que nos ayuda a saber qué tipo de enfermedades pudieran portar los genes del embrión, y por otro, la inteligencia artificial, que es la que ha hecho posible ranquear los embriones del más inteligente al menos inteligente. Pero esto no sucede porque se tome una muestra física del embrión y en el análisis de ese material genético salga la cantidad de Coeficiente Intelectual, sino porque se suman varios datos estadísticos y el software arroja resultados de probabilidades”.
Asimismo nos entrega un ejemplo muy gráfico de cómo sucede esto en la práctica “en un caso hipotético, si tomamos 1.000 mujeres donantes de óvulos (porque la inteligencia está ligada al cromosoma X que es el de la madre), a esas 1.000 donantes se le realiza un test de inteligencia y se le asigna un CI a cada una. Luego, se colocan dentro de un ranking y posteriormente se une ovocito con espermio en el laboratorio y se obtiene un embrión. Los datos de los embriones, junto a fotos de sus imágenes donde se considera forma, tamaño y otros parámetros, toda esa información es ingresada a un software de IA y a través de un algoritmo, podemos saber cuál es el más inteligente, pero no es una muestra celular la que se analiza, son datos”.

Respecto a tener certeza de si estos bebés son realmente inteligentes o poseen un CI mayor, aún no existe una comprobación de ello, porque la técnica está recién siendo comercializada por las startups estadounidenses y además según los especialistas es muy importante considerar el factor del medioambiente. “No podemos olvidar que la Inteligencia no está dada solo por un gen, el ambiente también permite que esa cualidad se expanda, si no está, los seres humanos no somos capaces de desarrollarla y eso está súper estudiado” asegura el especialista.
Si bien, no existe la seguridad que tanto la ingeniería genética como la IA nos entreguen una generación de bebés más inteligentes, “si es una probabilidad” que se hace cada vez más cercana.
Hoy en día, la ingeniería genética y la IA, nos ayudan a mejorar la elección de aquel embrión más sano “aquel que tendría mayores posibilidades de implantarse y terminar en un embarazo, sobre todo en mujeres mayores de 40 años que se someten a tratamiento de Fertilización In Vitro, las que, por su edad, tiene mayor riesgo de pérdidas y alteraciones genéticas como el Síndrome de Down” concluye el Dr. Pablo Hernández-Rudnick.
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